TIEMPO DE CONTACTO. TIEMPO DE SEPARACIÓN

No soy amante de la Biblia pero hay un párrafo de un texto del Eclesiastés que me parece muy interesante: “todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el cielo”. Así comienza. Se trata de observación y de sabiduría. Todo se mueve por ciclos, por ritmos en la Naturaleza. El ser humano, aunque lo olvide, también forma parte de ella. Si lo recordamos y nos ajustamos a esos ritmos, funcionamos con armonía. Si no, nos desajustamos, es decir, sentimos enfado, disgusto, malestar, mala conciencia….

Tiempo de contacto. Somos seres sociales, nos gusta el contacto con otros seres más y menos queridos, disfrutamos con ellos…Sin embargo, si esta situación es demasiado intensa o duradera, sin pausas, nos sentimos ahítos….”No aguanto más, no soporto a mi madre, a mis hijos, a mi pareja…..”Viene la mala conciencia. “Soy una mala hija, mala madre, mala persona…” En muchas ocasiones, la forma de solucionarlo es muy simple. Tiempo de separación. Tómate un tiempo para estar “lejos”,física o simbólicamente, de esos seres queridos. Observarás que te equilibras, te armonizas y poco a poco surgen unas genuinas “ganas” de estar y disfrutar de ellos y con ellos. ¡De contacto!

Es importante conocer esta “Ley” y ajustarnos a ella para sentirnos tranquilos y satisfechos en nuestras relaciones.

Ejemplos.
    Suele haber muchas quejas de los padres acerca de los hijos que se encierran en su habitación y se aíslan. Estos padres se duelen y se sienten rechazados por sus hijos: “Después de quererlo t anto, de hacer todo por él/ella me trata así….” Si entienden esta necesaria alternancia entre el contacto y la retirada, pueden tranquilizarse, respetar esa distancia, soledad aislamiento….y sentirse seguros y receptivos, abiertos a recibir con gusto el surgimiento del otro polo.
    En una pareja, que funciona bien, la jubilación o paro de uno de ellos puede producir desajustes. En la situación más habitual hasta ahora, la mujer “no soporta” tener al marido todo el día en casa, sentado en el sillón o pegado a sus faldas. El hombre se siente desorientado y no querido. Aquellos “mimos” se han convertido en un cierto “maltrato”…Ninguno de los dos entiende nada e imaginan que se acabó el amor. Sin embargo puede haber un remedio simple y “milagroso”. Se trata de que cada uno tenga su “tiempo individual” claramente establecido para que posteriormente puedan volver a disfrutar de su “tiempo en común”.
    Una mujer viene agobiada “soy una mala madre”, no quiero a mis hijos no me gusta ni disfruto estando con ellos…Su malestar y angustia es real. La solución, simple: no dediques todo tu tiempo a tus hijos. Organiza tu vida de modo que tengas tiempo para dedicarte a ti misma, tu familia de origen, tu pareja….En la siguiente visita, casi, no era necesario preguntar, su cuerpo y cara expresaban que la recomendación había funcionado.
Todo tiene su momento y cada cosa su tiempo bajo el sol. Hay un tiempo para estar con otros y un tiempo para estar solo…y si me dejo fluir , estos ritmos son armoniosos y ajustados, van y vienen, contacto y retirada, como el vaivén de las olas o la circularidad de las estaciones….y yo me encuentro en paz.

*********