Paradójicamente, lo primero que se me ocurre decir es que el desamor produce dolor, obviamente,
pero lo único que podemos hacer para afrontar el dolor es…¡Vivirlo!
El dolor es una de las emociones básicas y universales. Forma parte de los ingredientes esenciales
de la vida: Dolor-Placer-Ira-Miedo.
Cuando nos dejan de querer, nos duele…¡y mucho! A veces tanto que hacemos cualquier cosa para
anestesiarnos y no sentir…Y, a veces, en un primer momento, es lo mejor…Pero después, cuando nos
sintamos más fuertes, dejemos entrar al dolor. Este nos ayuda a integrar esos sucesos que nos
hieren tanto.
Y el dolor, como toda emoción, ayuda a vivir. Y su expresión, por ejemplo el llanto, es un
mecanismo de sanación. Si me permito llorar, si me permito sentir el dolor, después surge cualquier
otra emoción. Soy capaz de reírme o de enfadarme…Si no lo hago así, me instalo en el sufrimiento
y la apatía.
Somos capaces, para evitar el dolor, de… ¡Pasarnos la vida sufriendo!
La alternativa más sana es darme permiso para sentir lo que siento….Y así el dolor pasa….Y así voy
integrando la pérdida….y así, poco a poco, vuelvo a participar, plenamente, en el “Río de la
Vida”…
INTERFERENCIAS
Cuando alguien que amamos nos deja, tratamos de buscar una explicación. ¡Necesito entenderlo!
Afirmo, creyendo que eso me ayudará a sobrellevarlo mejor. En cierta manera, es así, pero hay un
peligro.
En nosotros, se mezcla el niño que fuimos y el adulto actual. Y los niños, cuando no son amados por
los adultos, también buscan una explicación. Desde su mente de niños, no es posible que mamá o papá
sean “malos”. Aún en los casos de maltrato real y severo, el niño necesita del adulto para
sobrevivir (como individuo y como especie es así). “Necesitan” creer que los adultos tienen razón y
entonces, hacen un cambio lógico y terrible: yo soy el malo y por eso me tratan mal. Yo soy el
inadecuado y por eso no me quieren….
Esto es lo que seguimos repitiendo de adultos: si él, ella, no me quiere es porque yo no soy
merecedor de ese amor. Yo no valgo…Yo no sirvo….Soy insuficiente…Soy un desastre…Etc. Etc. Y
nuestra autoestima se queda por los suelos…. Y, además, y curiosamente, somos nosotros los que
sentimos la vergüenza porque no nos quieren….
ANTIDOTO
Situarnos en nuestra parte adulta: si no me quiere es solamente que no me quiere. Sólo eso. Y si no
me quiere, me duele. Y me permito sentir el dolor. Esa emoción que forma parte de la vida y que
todos sentimos…¡porque estamos vivos!
Y no es ninguna vergüenza……no hay nada malo en mí…..simplemente…¡Duele!
Porque sentir el goce y el placer del amor es un regalo…Es otra emoción que conforma la
existencia…..Pero no es algo que podamos manejar….ni crearlo….ni mantenerlo…. ni perderlo…. ¡a
voluntad!….
Lo único que podemos, reducidos a nuestro tamaño real, es celebrarlo si lo tenemos y llorarlo si lo
perdemos…..¡Nada más!....Y continuar viviendo.
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