RECOMENDACIONES
Parece que nuestro organismo siempre está aprendiendo. Una de las cosas que aprende cuando se
inicia una relación de pareja es a buscar y encontrar las respuestas de satisfacción y sosiego en
esa persona. Literalmente, nos volvemos “adictos” a ella y esta se convierte en la fuente de
nuestras hormonas del bienestar.
Es por esto por lo que nos sentimos tan mal cuando nuestra relación se rompe. Y no es ninguna
exageración cuando decimos que nuestro malestar, además de sentimental, es físico.
Y lo que podemos hacer es…¡aceptarlo!. Habrá que sobrellevar un periodo de “desintoxicación” del
mejor modo posible….Entendiéndonos, tratándonos con cariño y cuidándonos.
Cuidando nuestro descanso, nuestra alimentación y nuestro contacto con personas y situaciones que
nos procuran bienestar…
Aceptarlo con paciencia sabiendo que….esto también PASARÁ.
Y lo mismo que en cualquier proceso de deshabituación….¡Atención a las recaídas!
Lo más efectivo es cortar de raíz.
No ver. No hablar. No escuchar nada de esa persona. No permitir que me hablen de ella.
Romper. Tirar. Regalar todo lo que nos evoque a nuestro “ex”.
Cambiar, en lo posible, los hábitos, situaciones, relaciones o lugares evocadores de ella.
Si estamos muy obsesivos mentalmente podemos escribir cartas que nunca enviaremos. Soltando en el
papel aquellas reflexiones más o menos repetitivas o aquello de lo que nos damos cuenta…Adquiriendo
el auto-compromiso de “soltarlo en el papel” y dejar libre nuestra cabeza…
Iniciar actividades y relaciones nuevas.
Dejarnos querer y cuidar por aquellos que nos aprecian.
CONFIAR EN EL PROCESO….LAS HERIDAS DEL ALMA, IGUAL QUE LAS DEL CUERPO, TERMINAN CURÁNDOSE.
ABRIRNOS A LA VIDA….ACEPTANDO QUE NUESTRO MAYOR NIVEL DE SENSIBILIDAD AL DOLOR GUARDA RELACIÓN CON
NUESTRO MAYOR NIVEL DE SENSIBILIDAD PARA EL PLACER.
*********