LAS EMOCIONES.
La ansiedad tiene que ver con un fenómeno que sólo sufren los seres humanos. Sólo nosotros somos
capaces de imaginar algo, experimentarlo como realidad y reaccionar ante ello. Un ejemplo claro son
las fantasías sexuales. Imaginamos una escena erótica y nuestro cuerpo reacciona excitándose. No
existe nada real……pero nuestro cuerpo responde de un modo muy real….!
En el trastorno de ansiedad el mecanismo es el mismo. Hay muchas cosas que nos asustan. Somos frágiles
y vulnerables….Las personas que tienden a la ansiedad se centran en uno o varios de estos asuntos,
los que más les asustan, y
crean una imagen magnífica y eficaz donde se ven
sufriendo ese suceso.
Es el pensamiento “Y si…..” Y si me caigo….Y si me roban….Y si me abandona….Y si tengo un accidente…..
Y si…Y si…. Pero no sólo se quedan en el pensamiento. Son muy hábiles imaginando y entonces….¡Lo
viven! Y luego….Lo convierten en algo tan real que su cuerpo reacciona adecuadamente a esa “realidad
virtual” con reacciones físicas.
Transforman el pensamiento en una realidad que
produce miedo. Y el cuerpo reacciona con los síntomas propios del miedo.
Ante algo que nos da miedo, que constituye un peligro, reaccionamos como cualquier animal, con tres
reacciones: la de luchar, la de huir o la paralización… Son los tres recursos de nuestra madre
Naturaleza para intentar lograr lo más importante….¡Sobrevivir!.
Para luchar o huir, el cuerpo tiene que darlo todo….suspende la digestión, la regla u otros procesos
que en ese momento son secundarios y se centra en lo importante: la musculatura. Cuida de que esté en
pleno rendimiento, bien oxigenada y alimentada. Entonces el corazón bombea con fuerza para llevar la
sangre a todas partes. En la sangre debe haber mucho oxígeno y mucha glucosa disponible….La
adrenalina nos pone en disposición de lograr lo que normalmente sería imposible. Por otro lado, los
sentidos se agudizan extraordinariamente: el oído, la vista, el olfato…..¡Nos va la vida en ello!
Si, al final, el peligro es tan grande que nuestra inteligencia corporal valora que no tenemos opciones
de lucha ni de huída, se pone en marcha el último recurso, la paralización. Y una de dos o morimos
sin sentir (amable madre Naturaleza) o el depredador se confía y aún podemos aprovechar una última
oportunidad…En esos estupendos documentales de la TV he visto como una leona lleva una especie de
gacela que parece muerta y cuando la deja en el lugar en que está el grupo con los cachorros, ocurre
un “milagro” y esta escapa corriendo…
Este es un breve resumen de los recursos normales que todos tenemos ante algo que supone un peligro
grande para nosotros.
Disponemos de unos estupendos recursos ante algo real que
nos asusta.
El trastorno de la ansiedad es la Perversión de estos mecanismos…. Porque… ¡¡¡¡ los ponemos en marcha
ante realidades que no existen!!!!
La persona con trastorno de ansiedad, realiza, de modo semi-consciente normalmente, la “creación de un
peligro”, después percibe claramente los síntomas: respiración agitada, palpitaciones, sudoración,
corte de digestión, hipersensibilidad de los sentidos… (Recursos para la lucha o la huída) o mareo,
aturdimiento, desmayo….(Recursos para la paralización ). No los entiende. No tienen sentido… Y
entonces comienza un segundo bucle….
Se asusta de su propia reacción de miedo,
de los síntomas que son muy reales….Y se produce una segunda reacción de miedo….¡Entra en pánico!.
Aquí ya no hay nada que hacer sino acudir al médico a que nos ayude a normalizar ese
sistema nervioso disparado….
En donde sí que podemos actuar es antes. Entendiendo que somos nosotros quienes actuamos de un modo
que nos lleva al ataque.
Luego si soy yo quien tiene el poder de provocarlo…¡Yo
tengo el poder de no provocarlo! Ahí está la clave….Por no importa qué circunstancias, he
instaurado un “mal hábito mental”….Pero si es un “hábito” también puedo cambiarlo.
Cuando educamos a niños, sabemos cuanto cuesta instaurar los hábitos…Y también en los adultos. Lo
mismo sucede, o más, cuando queremos cambiarlos….Pero…¡Podemos hacerlo! Primero hay que estar atentos
y conscientes: tantas veces nos sorprendemos pensando algo equivocado, lo cambiamos:
¡nos ponemos en presente! Sin cansarnos…Hasta que poco a poco, el nuevo hábito se
instaura en nuestro estilo. Recuerden cuando aprendieron a conducir: al principio teníamos que estar
muy pendientes para no equivocarnos. Después se integra en nuestro “circuito” y funciona solo….
Resulta CLAVE: situarnos en tiempo presente. Ahí podemos actuar de verdad, es decir, tenemos PODER .
Ante una situación real, en el PRESENTE, podremos reaccionar de muchos modos ¡Así es la Vida! Pero
nunca con un ataque de ansiedad… El Ataque de ansiedad es como un coche que acelera en el vacío….Se
puede quemar….pero no consigue nada.
Resulta CLAVE: situarnos en PRESENTE y darnos cuenta de que
SOMOS PERSONAS
ADULTAS CON MUCHOS RECURSOS ANTE LA REALIDAD.
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Soy una persona adulta…. ¡CONFÍO EN MÍ! Y en el PRESENTE…. ¡TENGO EL PODER DE AFRONTAR CUALQUIER
SITUACIÓN! Soy perfectamente capaz de actuar del mejor modo posible ¡Y está bien!
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