LA ANSIEDAD (I)

LAS EMOCIONES.
La ansiedad tiene que ver con un fenómeno que sólo sufren los seres humanos. Sólo nosotros somos capaces de imaginar algo, experimentarlo como realidad y reaccionar ante ello. Un ejemplo claro son las fantasías sexuales. Imaginamos una escena erótica y nuestro cuerpo reacciona excitándose. No existe nada real……pero nuestro cuerpo responde de un modo muy real….!

En el trastorno de ansiedad el mecanismo es el mismo. Hay muchas cosas que nos asustan. Somos frágiles y vulnerables….Las personas que tienden a la ansiedad se centran en uno o varios de estos asuntos, los que más les asustan, y crean una imagen magnífica y eficaz donde se ven sufriendo ese suceso.

Es el pensamiento “Y si…..” Y si me caigo….Y si me roban….Y si me abandona….Y si tengo un accidente….. Y si…Y si…. Pero no sólo se quedan en el pensamiento. Son muy hábiles imaginando y entonces….¡Lo viven! Y luego….Lo convierten en algo tan real que su cuerpo reacciona adecuadamente a esa “realidad virtual” con reacciones físicas. Transforman el pensamiento en una realidad que produce miedo. Y el cuerpo reacciona con los síntomas propios del miedo.

Ante algo que nos da miedo, que constituye un peligro, reaccionamos como cualquier animal, con tres reacciones: la de luchar, la de huir o la paralización… Son los tres recursos de nuestra madre Naturaleza para intentar lograr lo más importante….¡Sobrevivir!.

Para luchar o huir, el cuerpo tiene que darlo todo….suspende la digestión, la regla u otros procesos que en ese momento son secundarios y se centra en lo importante: la musculatura. Cuida de que esté en pleno rendimiento, bien oxigenada y alimentada. Entonces el corazón bombea con fuerza para llevar la sangre a todas partes. En la sangre debe haber mucho oxígeno y mucha glucosa disponible….La adrenalina nos pone en disposición de lograr lo que normalmente sería imposible. Por otro lado, los sentidos se agudizan extraordinariamente: el oído, la vista, el olfato…..¡Nos va la vida en ello!

Si, al final, el peligro es tan grande que nuestra inteligencia corporal valora que no tenemos opciones de lucha ni de huída, se pone en marcha el último recurso, la paralización. Y una de dos o morimos sin sentir (amable madre Naturaleza) o el depredador se confía y aún podemos aprovechar una última oportunidad…En esos estupendos documentales de la TV he visto como una leona lleva una especie de gacela que parece muerta y cuando la deja en el lugar en que está el grupo con los cachorros, ocurre un “milagro” y esta escapa corriendo…

Este es un breve resumen de los recursos normales que todos tenemos ante algo que supone un peligro grande para nosotros. Disponemos de unos estupendos recursos ante algo real que nos asusta.

El trastorno de la ansiedad es la Perversión de estos mecanismos…. Porque… ¡¡¡¡ los ponemos en marcha ante realidades que no existen!!!!

La persona con trastorno de ansiedad, realiza, de modo semi-consciente normalmente, la “creación de un peligro”, después percibe claramente los síntomas: respiración agitada, palpitaciones, sudoración, corte de digestión, hipersensibilidad de los sentidos… (Recursos para la lucha o la huída) o mareo, aturdimiento, desmayo….(Recursos para la paralización ). No los entiende. No tienen sentido… Y entonces comienza un segundo bucle….Se asusta de su propia reacción de miedo, de los síntomas que son muy reales….Y se produce una segunda reacción de miedo….¡Entra en pánico!. Aquí ya no hay nada que hacer sino acudir al médico a que nos ayude a normalizar ese sistema nervioso disparado….

En donde sí que podemos actuar es antes. Entendiendo que somos nosotros quienes actuamos de un modo que nos lleva al ataque. Luego si soy yo quien tiene el poder de provocarlo…¡Yo tengo el poder de no provocarlo! Ahí está la clave….Por no importa qué circunstancias, he instaurado un “mal hábito mental”….Pero si es un “hábito” también puedo cambiarlo.

Cuando educamos a niños, sabemos cuanto cuesta instaurar los hábitos…Y también en los adultos. Lo mismo sucede, o más, cuando queremos cambiarlos….Pero…¡Podemos hacerlo! Primero hay que estar atentos y conscientes: tantas veces nos sorprendemos pensando algo equivocado, lo cambiamos: ¡nos ponemos en presente! Sin cansarnos…Hasta que poco a poco, el nuevo hábito se instaura en nuestro estilo. Recuerden cuando aprendieron a conducir: al principio teníamos que estar muy pendientes para no equivocarnos. Después se integra en nuestro “circuito” y funciona solo….

Resulta CLAVE: situarnos en tiempo presente. Ahí podemos actuar de verdad, es decir, tenemos PODER . Ante una situación real, en el PRESENTE, podremos reaccionar de muchos modos ¡Así es la Vida! Pero nunca con un ataque de ansiedad… El Ataque de ansiedad es como un coche que acelera en el vacío….Se puede quemar….pero no consigue nada.

Resulta CLAVE: situarnos en PRESENTE y darnos cuenta de que SOMOS PERSONAS ADULTAS CON MUCHOS RECURSOS ANTE LA REALIDAD.

Soy una persona adulta…. ¡CONFÍO EN MÍ! Y en el PRESENTE…. ¡TENGO EL PODER DE AFRONTAR CUALQUIER SITUACIÓN! Soy perfectamente capaz de actuar del mejor modo posible ¡Y está bien!
*********